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Las Moscas del CNIO

 

       El pasado Abril, los reporteros de la página que tienen ante sus ojos se aproximaron al Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) situadas el campus de Chamartín del Instituto de Salud Carlos III, con el propósito de mostrarles gráficamente las instalaciones, el material empleado, sus trabajadores y, sin olvidar, la importante labor que allí se realiza.  
       El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) fue creado en 1998 por el Instituto de Salud Carlos III dependiente del Ministerio de Sanidad. El CNIO está gestionado por una fundación, creada simultáneamente con el Centro, cuya denominación es la de Fundación Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas Carlos III. La misión esencial del CNIO es llevar a cabo una investigación de excelencia y ofrecer tecnología innovadora en el ámbito del cáncer al Sistema Nacional de Salud.
       La organización científica se encuentra dividida en ocho secciones: Patología Molecular, Genética del Cáncer Humano, Biotecnología, Terapias experimentales, Investigación clínica, Biología Celular del Cáncer, Biología estructural y Oncología Molecular. Y es en esta última en la que decidimos centrar el reportaje al observar un hecho un tanto peculiar. Para cerciorarnos de lo que allí estábamos viendo, se propuso volver un día después con un equipo de cámaras más preciso. En este departamento se investiga la Competición Celular, un estudio sobre las deformaciones que se producen en las células antes de producirse el cáncer. Todo ello orientado a la mosca Drosophila. Y es precisamente, este insecto el que nos llamó la atención.
      
       Se organizaron y dispersaron diversas microcámaras nocturnas por cada rincón de los laboratorios para cerciorarnos de lo que aparentemente creímos ver. Dichas cámaras permanecieron grabando durante alrededor de ocho horas para mostrarnos posteriormente un interesante reportaje gráfico. De los fotogramas obtenidos podemos apreciar como ocupan estas moscas su tiempo libre mientras esperan a ser manipuladas por los científicos.
       Juegos de mesa, dormir, estudios y lecturas e, incluso, han llegado a organizar una liga de fútbol sala entre moscas de distinto área, un sinfín de actividades que mantienen a las moscas entretenidas durante las largas horas de espera. Una manera distinta de ver lo que suponen las investigaciones que allí se realizan, el lado divertido del estudio de una enfermedad que caracteriza nuestro siglo XXI.
  
  

  

 


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